martes, 21 de abril de 2009

El superávit fiscal Argentino cayó 60% y se disparó el gasto.

El gasto subió al mayor ritmo en lo que va del año, casi 30%. El Tesoro no pudo disponer esta vez de transferencias del BCRA. Se registró un déficit financiero por $ 732 millones.

La caja del Gobierno luce cada vez más comprometida, pese a los esfuerzos oficiales por mostrar holgura en el frente fiscal. En marzo el superávit del Tesoro sufrió una caída del 60% interanual, el mayor retroceso en lo que va del año. El ahorro del sector público llegó a los $ 895,6 millones, cifra que languidece si se compara con los $ 2.235 millones obtenidos hace un año atrás.

La caída del 60% se reduce a la mitad, 30%, si se tiene en cuenta que el año pasado el Tesoro había recibido un giro de utilidades del Banco Central por cerca de $ 1.000 millones. Esta vez la ayuda del BCRA brilló por su ausencia y trascendió que desde la entidad que dirige Martín Redrado muestran cierta reticencia a continuar acercando “salvavidas” al Ejecutivo. Argumentan que hasta que no se presente el balance del Central es imposible remitir utilidades.

El mes pasado el gasto público se expandió a un ritmo del 29,4% interanual; récord en los primeros tres meses de 2009. Llegó a $ 16.486 millones, mientras que los ingresos totalizaron $ 17.382 millones.

El gasto se vio impulsado por el aumento en las erogaciones destinadas a la seguridad social (como el pago de jubilaciones), la inversión real (principalmente obra pública) y las remuneraciones (por los aumentos salariales otorgados en el segundo semestre de 2008 y las recategorizaciones en el sector público). La mayor parte de estos ítems son inflexibles a la baja: es improbable contemplar recortes. Por lo que para muchos analistas este es el piso, y no el techo, del incremento en gasto para lo que resta del año. La pregunta entonces es hasta dónde la recaudación tributaria (que en los primeros tres meses de 2009 creció a un promedio del 16%) puede compensar este incremento de las erogaciones.

Un dato que preocupó es que el resultado financiero (después del pago de intereses) en marzo fue negativo en $ 732,8 millones. Es una cifra clave, porque finalmente se trata del ítem que refleja el ahorro final del Tesoro. En este caso, déficit.

En un contexto de mercados financieros cerrados para el país y recaudación en baja, hay quienes llaman a contener el aumento del gasto. Claro que sin resignar el rol anticíclico que está llamado al cumplir, sobre todo en un escenario de abrupta desaceleración del nivel de actividad.

Dólares comerciales.

Los detalles sobre la marcha de las cuentas fiscales fueron presentados ayer por el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, durante una conferencia en el Ministerio de Economía. Al mismo tiempo, la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, optó por anunciar los resultados trimestrales, donde se obtuvo un superávit primario de $ 4.500,9 millones.

La mandataria también adelantó que el superávit comercial del primer trimestre fue de u$s 3.403 millones. “En unos días más se va anunciar el superávit comercial del primer trimestre de $ 3.403 millones, 6% más que en el mismo período del año anterior. Eso es algo casi maravilloso”, sostuvo la jefa de Estado.

En lo que se refiere al frente fiscal, Pezoa destacó que pese al deterioro que mostraron los números de marzo “desde 2003 el Gobierno mantiene posiciones superavitarias”. También aprovechó para fustigar a quienes consideran que la economía está en caída: “no es todo como algunos, en forma agorera, dicen que nos caemos o que los números son distintos”, sentenció. “Estos son los números más allá de que algunos digan que se los maquilla”, agregó.

Según Pezoa, los ingresos del Estado se sostienen porque “se mantiene muy bien el consumo interno”. Al mismo tiempo minimizó el resultado financiero de marzo: “hay meses que, por razones coyunturales, puede darse un resultado negativo, pero al final de la cuenta dará positivo”, dijo.