Cuando se creó el actual billete de $100, con la ley de convertibilidad, allá por 1992, uno de estos billetes -que ahora vuelan de los bolsillos- equivalía a unos 100 dólares.
Actualmente representa tan sólo U$S 23 (Dolares). Es decir, menos de un cuarto de lo que valía en aquél entonces.
Esta tendencia, que se percibe en lo cotidiano, queda plenamente comprobada si se analizan las cifras oficiales del Banco Central:
- En la actualidad circulan en total unos 2.800 millones de billetes de distinto tipos y colores.
- De esa cantidad, más de la mitad (54%) corresponden a la denominación mas alta (1.500 millones de "papeles" con la carita de Roca).
Los datos impactan aún más si se considera el fenómeno no por la cantidad física que circula en el país, sino por su "valor cambiario".
En este sentido, los de $100 representan casi el 90% de todo el caudal que se moviliza en la economía argentina.
En este sentido, los de $100 representan casi el 90% de todo el caudal que se moviliza en la economía argentina.
El siguiente cuadro muestra cómo se distribuye la cantidad en circulación de las distintas unidades físicas en la actualidad:
De hecho, en los últimos años, 7 de cada 10 billetes puestos "a rodar" por el Banco Central correspondieron a los de mayor denominación.
La economista Marina Dal Poggetto, del estudio Bein y Asociados,
aporta un dato contundente que los argentinos perciben a diario.
Señala que en los últimos años el billete de "100" perdió el 80% de su valor como consecuencia de la inflación, y hoy es equiparable a lo que significaban $20 pesos en el 2001.
Frente a esta situación, "lo único que puede hacer el Banco Central es compensarlo con más billetes", completa la especialista.
En tanto, Federico Bragagnolo, economista de Econviews, da cuenta de un enfoque similar: "Existe una contradicción. Por un lado hubo una inflación acumulada del 400% desde 2002, pero nunca se subió la mayor numeración monetaria. Por ende, para cada transacción se necesita una mayor cantidad de billetes".
El analista da cuenta de lo problemático que resulta el hecho de que la moneda de más alta denominación tenga en la actualidad un poder de compra tan limitado.
Y agrega: "Cada vez se irá haciendo más engorrosa la situación. Se necesitará una mayor dosis de unidades, se vaciarán más rápido los cajeros y escaseará aún más el cambio".
En buen romance, apunta que los "papeles chicos" irán perdiendo cada vez más protagonismo, al punto de ir desapareciendo de la economía, en cuanto a su peso específico, si la tendencia no se revierte.
"Los billetes de 2 pesos se ven cada vez menos, no sólo porque su poder de compra ya es demasiado bajo sino, además, porque resulta costoso seguir emitiéndolos".
Fuente: iProfesional.com.
