viernes, 24 de abril de 2009

Más allá de este veranito.


El colapso del sistema financiero mundial podría marcar el fin de la supremacía de la divisa estadounidense. Los déficits fiscales y en cuenta corriente son su gran talón de Aquiles.

¿Alguien se imagina caminar por la city porteña en medio de una minicorrida cambiaria preocupado por ver en las pizarras a cuánto cerró el SDR en lugar del dólar? Parece sacado de una película de ciencia ficción al estilo Matrix, pero para algunos, este escenario podría no ser tan futurista.

El SDR (Special Drawing Rights, o Derechos Especiales de Giro, DEG), fue creado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como moneda para equilibrar cuentas corrientes entre países miembro del organismo. Sin embargo, desde su creación hace 40 años, el SDR nunca dejó de ser una unidad de cuenta contable y jamás se usó para realizar transacciones cotidianas ni menos para usarlo como reserva de valor, función que en buena parte del mundo cumple el dólar. Lo que pasa es que en las últimas semanas, el gobierno chino decidió patear el tablero del sacrosanto reinado monetario del dólar y proponer realizar la revolución financiera más importante desde la Conferencia de Bretton Woods que se realizó en 1944 y que estableció la supremacía mundial de la moneda estadounidense. Frente a un persistente debilitamiento del dólar de estos últimos años, China ve que puede estar llegando el momento de cambiar de reserva de valor.

A todos les queda claro que una crisis como la actual va a traer grandes cambios en la forma en que se hacían las cosas hasta ahora. La Cumbre del G-20 planteó algunas líneas que van a dirigir esos cambios. Pero el tema del funcionamiento del sistema monetario internacional estaba quedando fuera de programa hasta que el gobierno chino planteó el debate. Durante la Cumbre de Londres, el gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, sostuvo la necesidad de reemplazar el dólar por el SDR, porque la divisa de referencia mundial “debería estar desconectada de las condiciones económicas y los intereses soberanos de un solo país”. Para China, el tema no es menor, ya que el 70% de sus reservas monetarias está nominada en dólares, lo que representa casi la mitad de su Producto Interno Bruto para 2008. Y las reservas pierden valor a medida que el dólar se deprecia.

El problema de la debilidad del dólar nace de la política monetaria del gobierno de EE.UU., que desde 2002 se preocupó por mejorar la competitividad de sus exportaciones con un tipo de cambio más alto, a través de la emisión desenfrenada de dinero. La emisión monetaria para alimentar los gigantescos paquetes de ayuda está poniendo en peligro la supremacía monetaria del dólar. Por supuesto, para el gobierno de Barack Obama, este debate no tiene sentido. El presidente Obama declaró hace poco que la confianza en el dólar era “extremadamente fuerte” y que no le parecía necesario introducir una nueva moneda de reserva mundial. Además, el dólar vive en este último mes un “veranito” con la apreciación frente a las principales monedas. Pero a nadie escapa que las debilidades estructurales siguen allí y si bien todavía es prematuro buscar los SDR en la city, en 20 años todo puede suceder, cuando China y la India pesen juntas tanto o más que EE.UU. en el comercio y el sistema financiero del mundo.