Sin lugar a dudas, este “Día del trabajador” es un día atípico, cubierto por la tristeza y la incertidumbre que viven muchos trabajadores y sus familias.
Incertidumbre generada por despidos masivos o la suspensión de trabajadores producto de la falta de mercados y de demanda, de los aumentos desmedidos en los Servicios Públicos, en la disminución continua de la capacidad de compra de la gente, en la alta presión tributaria y fiscal de parte del Estado, que pagan los trabajadores.
“El mundo no se mueve únicamente por el impulso de los poderosos, sino también por la suma de los empujones de cada trabajador honesto” (Helen Keller).
