Nuestro sistema escolar atrasa, es propia del principio del siglo XX, y para cambiar eso hay que cambiar la formación inicial de los docentes y las capacitaciones que se realizan a lo largo del año, pero fundamentalmente hay que repensar qué se enseña, cómo se enseña y qué tipo de alumnos queremos fabricar para enfrentar el futuro.
En general la infraestructura escolar es de terror, sumado a las infinitas temáticas de las cuales no se habla, por ejemplo: La alta agresividad de la violencia intraescolar que ocurre a diario en las escuelas, entre otros.
Para revertir este proceso por el cual todos los años estamos ante la amenaza de que las clases no comiencen nuestro País debe cambiar la lógica de negociación entre los Gremios y el Gobierno que nos lleva a esta situación, el cual solo genera más agresión social y desprestigio hacia los DOCENTES.
Creo que los Gremios tienen que empezar a darse cuenta que su desprestigio social comenzó a ser bastante alto, si no cambian de actitud y empiezan a presionar a los Gobiernos para que avancen en una reforma integral y mucho más amplia, y no solo que se resuma a mera y simple negociación SALARIAL.
La lógica que tiene la Argentina en la negociación de salarios y políticas educativas tiene una lógica perversa ... Es siempre el Estado y la Corporación; el Gobierno y la Corporación, pareciera que la EDUCACION es un problema del Gobierno, y no lo es: “Es un problema de toda la sociedad en general, de velar por una educación inclusiva y de calidad que genere oportunidades y no que expulse a los pibes”.
En Argentina y en casi todos los países de Latinoamérica, cuando se comenzó a democratizar el sistema educativo lo hicieron a partir de una sobreutilización del cuerpo docente, al tiempo que hay docentes que en la escuela primaria tienen 50 horas de clases por semana o 2 turnos, es decir, que están 8 horas al día todos los días de la semana (de Lunes a Viernes) frente a los chicos cumpliendo el rol no solo de docentes, sino de psicólogos, de madre y hasta de asistentes sociales.
Podrá gustar o no lo que digo, pero por suerte, y desde hace 34 años vivimos bajo un régimen de Gobierno Democrático, en donde cada uno puede expresar lo que piensa, mas cuando no estás condicionado por ningún interés, más que el del bien común … Lo más fructífero de vivir en democracia es respetar al otro en las diferencias y fortalecerla en la similitudes.
