domingo, 13 de noviembre de 2011

Dolar 'Blue' vs. Dolar 'Oficial'.


La entidad logró reducir el ritmo de ventas de divisas al mercado. Pero, lo que ha ganado por un lado, lo ha perdido por el otro. Es que la salida de las cajas de ahorro dolarizadas se ubica en unos u$s100 millones diarios, según estimaciones del sector. ¿Cuál es el dato clave a seguir muy de cerca?.

Ya nada será como hasta hace poco.

Desde hace ya varios años viene funcionando en la Argentina una política cambiaria basada en lo que se denomina "flotación administrada".

Esto es, incrementar o reducir la oferta de dólares en el mercado para así mantener estable su cotización frente al peso, e ir haciendo subir al billete verde de manera gradual. Es decir, de a "cuentagotas" y no que sufra abruptos altibajos.

Este sistema se sustenta en el poder de fuego del Banco Central -a partir de sus reservas acumuladas- que le permite desarticular cualquier especulación cambiaria.

Pese a ello, y al "poder de convencimiento" que tiene la entidad de disponer de toda la artillería para domar a la moneda, el país debió soportar una formidable fuga de capitales, con picos máximos registrados en los últimos meses.

La magnitud de la misma fue tal que, sólo en el segundo trimestre, sumó unos u$s8.000 millones.

Esta salida tiene efectos secundarios, que van más allá del tema cambiario y que, a partir de un determinado umbral, afectan el nivel de actividad.

Nuevo escenario.

En un intento por tratar de frenar esta sangría, a partir del 31 de octubre -sólo una semana después de las elecciones presidenciales- se produjo un abrupto giro en el país, que amenaza con dejar sus huellas por un largo tiempo.

Es que el Gobierno decidió implementar una suerte de "cerrojo cambiario" según el cual muchos argentinos -que antes compraban dólares libremente- a partir de entonces deberán hacerlo exponiéndose a la lupa de la AFIP.

Como consecuencia de su aplicación, según informa la consultora M&S, dirigida por Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo, la "sangría" de divisas que venía sufriendo el Banco Central, pasó de unos u$s150 millones diarios a sólo la tercera parte.

En términos mensuales, ello equivale pasar de u$s3.000 millones a apenas u$s1.000 millones.

Sin embargo, esta reducción se vio contrarrestada por la cantidad de divisas que comenzaron a "fugarse" de las cuentas en dólares de particulares y empresas depositadas en los bancos.

En efecto, desde la semana pasada tanto directivos de entidades como analistas (y hasta el propio Gobierno) miran con suma preocupación el fuerte efecto "goteo" que se viene dando en las cajas de ahorro dolarizadas.

Hoy el foco de atención está puesto en que el drenaje diario se ubicaría por encima de los u$s100 millones.

Teniendo en cuenta el último dato publicado por el Banco Central -que arroja un saldo en las cajas de ahorro de u$s7.162 millones al 28 de octubre- la pérdida acumulada a la fecha sería de unos u$s 700 millones, cifra a la que debe sumarse lo que ocurra con los vencimientos de los plazos fijos en esa moneda.

Desde un banco extranjero de primera línea con amplia cobertura geográfica en todo el país, que, en lo que va de noviembre, sus saldos cayeron un 10%.

De ese total, el 90% corresponde a depósitos en cajas de ahorro.

Otro dato que ilustra en qué forma impacta la medida es que, de ese total, u$s9 de cada u$s10 son retirados por clientes de Capital y Gran Buenos Aires.

Cabe apuntar que hasta la entrada en vigencia del nuevo sistema cambiario, las cuentas a la vista en dólares lideraban, cómodamente, el crecimiento porcentual de los depósitos.

Tal es así, que a lo largo de los diez primeros meses del año, éstas habían crecido un 44%, frente al 28% de los plazos fijos en pesos.

Fuga de depósitos, ¿sólo del sector privado?.

En lo que va del año, el sector público fue el que más dólares retiró del sistema bancario.

En efecto, entre enero y octubre sus tenencias cayeron más de u$s3.000 millones.

"La causa principal son las ventas de dólares que ha realizado la ANSES", ilustra Carlos Melconian.

En este mismo lapso, el sector privado incrementó exactamente en el mismo monto sus tenencias, como parte integrante del proceso de dolarización de portafolios.

Estas variaciones muestran a las claras cuál ha sido la actitud de particulares y empresas: resguardar su capital en moneda extranjera, con disponibilidad inmediata y sin costo. Y lo hacen a costa de resignar rentabilidad.

Pero esta actitud también cambió desde el momento en que se modificaron las reglas de juego para el mercado de la compraventa de divisas.

"Lo que me llama la atención es que hasta hace un mes nadie te preguntaba si era conveniente dejar los dólares en el banco, solamente se hablaba sobre si convenía o no comprar", afirma Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso.

"Eso es una muestra clara del error que ha cometido el Gobierno al generar temor entre los ahorristas, que no saben si van a poder disponer libremente de su dinero", sostiene Abram.

Ahora, como acto reflejo a los rumores, que se multiplican día a día, los dólares depositados en cajas de ahorro salen del sistema, sin prisa pero sin pausa.

"Es lógico que en un país que ha pasado por muchas situaciones de tensión haya temores de que se profundice la actual situación", afirma el economista de la Fundación Libertad y Progreso.

La clave a seguir.

La clave a futuro estará en la magnitud de la brecha entre el dólar oficial y el paralelo y el saldo diario de las operaciones que realiza el Central.

Descartado prácticamente el retorno al libre esquema anterior, quienes abogan por la "profundización del modelo", tienen alternativas tales como la oficialización del desdoblamiento del mercado.

Una situación que, en la práctica, ya podría tener cierta vigencia, dado que la brecha entre la cotización oficial y el marginal alcanza el 10%, cuando se considera razonable que la misma no supere el 3 por ciento.

Sobre este punto, el polémico ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, sostuvo que "la política de cierre comercial y de restricciones en el mercado de cambios tendrían el efecto opuesto al buscado por el Gobierno".

"Se producirá un brecha entre el mercado oficial y el paralelo tal como ocurría, casi permanentemente, durante la década de los ´80, cuando convivía la alta inflación con el control de cambios", afirmó Cavallo.

En cambio, "si el Gobierno acelera el ritmo de devaluación la brecha no se ampliará e, incluso, podría tender a desaparecer. Lo que vaya a ocurrir no es independiente de las políticas que implemente el Ejecutivo".

Una visión que, aunque resulte paradójico, comenzaría a ser compartida por el propio Banco Central, en función de sus últimos movimientos en el mercado, que muestra sus intenciones de apurar el ritmo devaluatorio.

"En la última rueda la mesa oficial logró destrabar la presión que se venía ejerciendo sobre el dólar y generó cierto vuelco en las expectativas, a punto tal que comenzaron a tornarse levemente vendedoras", explica Carlos Risso, director de ZonaBancos.com.

Esta opinión es compartida por los analistas de Puente, para quienes "esa estrategia incentivó el nacimiento de nuevos vendedores que hasta ahora no habían aparecido. Y trajo aparejada una merma en la demanda por lo que ágilmente la entidad comandada por Marco del Pont salió a suplirla".


Fuente: iprofesional (Economía).