lunes, 5 de octubre de 2009

Dinero barato: con la recuperación de EE.UU.


El “Leveraged Buy-Out” (o LBO) consiste en la adquisición de varias compañías con una muy relevante participación del crédito. Fue la estrella de numerosas operaciones de M&A entre 2005 y 2007. Pero la crisis y la falta de financiamiento terminó impactando fuerte en este mercado. Con la probable reactivación económica, estiman, podría volver a crecer este sector que impulsó los mercados, si bien antes podrían llegar a desaparecer hasta el 30% de los fondos de inversión que operan en este negocio.

Es un hecho que la crisis subprime barrió con muchos de los instrumentos financieros que hasta ese momento eran considerados exitosos dentro del mundo de las finanzas y que de la noche a la mañana pasaron a ser vistos como peligrosos. El LBO o “Leveraged Buy-Out” (Compra con apalancamiento de activos), que vivió su edad de oro entre 2005 y 2007, cuando el crédito era abundante y barato, se convirtió en un territorio yermo en cuanto comenzó la debacle subprime. En los últimos meses, muchos analistas se preguntaron qué quedaría de este mecanismo de adquisición de empresas, pero la reactivación económica mundial le estaría dando una oportunidad para salir del letargo.

Los fondos de inversión como los estadounidenses Blackstone, KKR o los europeos Permira o PAI eran los amos y señores de este mercado, en el que se dedicaban a comprar parte (o el 100%) del capital de una empresa mediante el efecto de apalancamiento del crédito bancario, asegurando el préstamo con los activos de la compañía adquirida. Mientras la economía crecía y la extrema liquidez permitía que las tasas de interés se mantuvieran bajas, los créditos no dejaban de fluir porque se pensaba pagarlos con las ganancias futuras de las firmas compradas. Fue así que Blackstone se quedó con la cadena de hoteles Hilton por u$s 26.000 millones a principios de 2007, recurriendo masivamente al financiamiento. En muchos casos, la deuda representaba hasta el 70% del valor de la compañía o más.

Pero cuando el mercado del crédito se secó a partir de agosto de 2007, a causa de la desconfianza de los bancos al no saber a ciencia cierta quién estaba en condiciones de devolver lo prestado, el mercado de LBO se quedó sin su principal base de sustentación. Fue así que en 2009, los fondos de inversión anunciaron operaciones de compra apalancada por u$s 50.000 millones, una caída del 73% con respecto a un año antes, de acuerdo con información publicada por Bloomberg. Y en el peor momento de la crisis subprime, muchos analistas llegaron a anunciar el apocalipsis de los LBO, advirtiendo del riesgo de estallido de otra burbuja, afectando esta vez a los bancos en primer lugar, grandes financistas de estas operaciones.

Sin embargo, a la luz de la reactivación económica, la hecatombe quedó pospuesta para otra ocasión y hoy se estima que el mercado de LBO volverá a crecer, si bien antes tendrá que atravesar una cura de desintoxicación en la que pueden llegar a desaparecer hasta el 30% de los fondos de inversión que operan en este mercado. “Veremos un cambio de guardia en las empresas LBO”, sostuvo John Maxwell, jefe de fondos de private equity de la aseguradora Allianz, dando a entender que muchos de los ejecutivos que dirigieron estos procesos durante los años de crecimiento podrían dar un paso al costado y dejar su lugar a directivos mejor preparados para las nuevas condiciones del mercado. “Después tendremos que ver qué equipo queremos mantener para avanzar en esta nueva etapa”, agregó.

En los principales fondos europeos (Permira y PAI) ya existe la voluntad de reducir el tamaño de sus carteras para adaptarse al actual contexto con un acceso al crédito más difícil. Permira redujo su fondo en un 10% durante 2008 y sus competidores están haciendo lo mismo. Se habla de adquirir compañías más chicas y de usar menos apalancamiento para obtener ganancias a partir de una gestión más profesional y ya no del efecto del leverage.