miércoles, 8 de julio de 2009

El diseño estratégico en época de crisis.


Lo que antes se consumía por ser atractivo hoy debe mostrarse necesario. Así podría definirse la transformación existente en los criterios de elección del nuevo consumidor en crisis. Los fenómenos económicos actuales han obligado a las empresas a redefinir sus estrategias y a incorporar en sus productos un valor agregado que vaya más allá de nuevos sabores, nuevas fragancias o nuevos colores.

Potenciar las ventas exige aunar esfuerzos, focalizar los mensajes, darles un sustento creíble y luego dirigirlos hacia un mercado de mayor masividad que compense la baja producida en la adquisición de productos de nicho. El diseño de packaging se convierte pues en portavoz de esa nueva realidad a través de estéticas que refuerzan el imaginario de calidad y confiabilidad. Así, los layouts post-crisis se tornan directos con la intención de facilitar el acceso a un público que se pretende sea diverso.

Una transformación se ha producido sin duda si comparamos esta crisis frente a otras épocas oscuras de la economía; hoy marketing y diseño han comprendido que el mejor modo de seducir al consumidor es volver a las bases y partir de ello, recrearlas, es decir, buscar en las marcas el valor subyacente y exponerlo desde la gráfica clarificando el beneficio a ofrecer y tornándolo deseable.

Un caso interesante dentro de este contexto lo constituyen los denominados productos funcionales (yogures con lactobacilos, aguas minerales con hierro y otros alimentos inteligentes.) los cuales han redirigido hoy más que nunca su blanco hacia aquellas necesidades básicas como la salud o el bienestar sabiendo que el consumidor los priorizará por sobre su bolsillo. El crecimiento de estas categorías son un ejemplo de cómo un producto sustentado inicialmente por un uso elemental se recrea conceptualmente para poder así seducir y enfrentar una nueva realidad global.

Hoy los nuevos lanzamientos buscan mucho más que una simple imagen renovada; el objetivo será ahora fortalecer el vínculo con su target y mantener su fidelidad. Eso se logrará no solo a través de diseños fuertes, directos, cercanos al mundo del consumidor sino que también, se hará hincapié en su utilidad. Se buscará transmitir que, aún en tiempos de crisis, éstos resultan indispensables. Paradójicamente, la actividad del diseñador no ha llegado a su fin, más bien todo lo contrario, se encuentra en un momento de gran fertilidad: hoy en día, se están generando estrategias y estéticas más rupturistas que dan origen a layouts y formatos innovadores y diseños diferenciadores. Este imaginario de consumo básico, ideal y saludable se manifiesta, por ejemplo, en la creciente utilización de líneas ergonómicas.

Los momentos de crisis, son los que más estimulan la creatividad, y este no es la excepción. Hoy más que nunca, surgen innovadoras soluciones, que no solo soportarán con entereza esta nueva realidad del mercado sino que además contribuirán a su crecimiento y solidez.