
Entre enero y marzo, se usaron $385,9 millones. Los especialistas en gasto público indican que en ese período las erogaciones tendrían que haber llegado a los $661 millones. OCAÑA ejecutó en lo que va de 2009 un 42% menos de lo que tiene.
En el año del dengue, el Ministerio de Salud de la Nación no usa los recursos que tiene asignados en el Presupuesto 2009. Según los últimos datos oficiales disponibles, en lo que va del año Salud usó apenas el 8,1% del dinero del cual dispone para todo el año. El monto es un 42% menos que el que tendría que haber gastado entre enero y la primera quincena de marzo según los parámetros que manejan los especialistas en la distribución presupuestaria. Un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) indica que para ese mismo período, el Ministerio tendría que haber empleado un “porcentaje ‘teórico’ de ejecución” de 13,9%.
Según el trabajo de la ASAP, el organismo que conduce Graciela Ocaña gastó 385,9 millones de pesos entre el 1 de enero y el 12 de marzo, una fecha en la que el brote de dengue ya formaba parte de las preocupaciones cotidianas de buena parte de la Argentina. Según las proyecciones que indica la pauta de ejecución de la ASAP, el Ministerio podría haber echado mano a 661,4 millones de pesos, 275,5 millones más de lo que gastó hasta la fecha de corte del informe.
En un intento por justificar esa brecha, un importante funcionario del Ministerio argumentó ante Ocaña no recibe a tiempo las partidas que debe enviarle Economía día a día para solventar los gastos que asignó la Ley de Presupuesto.
Esta misma semana, el Gobierno decidió agravar el problema. Además de los retrasos en la ejecución presupuestaria, ahora Salud carga con un recorte llano de sus recursos. Por medio de la Decisión Administrativa 112/09 publicada el miércoles en el Boletín Oficial, la Jefatura de Gabinete que conduce Sergio Massa le quitó 14 millones de pesos al Ministerio que conduce Ocaña. Además de sacarle fondos a Salud, la DA 112/09 recolectó dinero de otras reparticiones para asignárselos a la Jefatura de Gabinete -con el objetivo de reforzar las compras de equipamiento para las fuerzas de seguridad-y al Ministerio de la Producción, cuya responsable es Débora Giorgi.
Los recortes y los atrasos en la ejecución del presupuesto de salud contrastan con el avance a toda velocidad del dengue. El propio Ministerio reconoció esta semana que casi 13.000 personas padecen el mal en el país, una cifra muy conservadora frente a los 40.000 casos que estiman las Organizaciones No Gubernamentales.
Ayer, luego de que en la provincia de Buenos Aires se confirmó la aparición de un cuarto contagiado en el distrito, Ocaña pidió “no hacer política con el dengue”. La frase fue un intento por acallar las críticas de la oposición por el escándalo que desató la sesión del miércoles en el Senado, en la cual Cristina Kirchner ordenó parar la declaración de la emergencia sanitaria. Luego del revuelo, ayer la Casa Rosada ensayó una tibia reacción. Según una alta fuente del Ejecutivo, la Presidenta estudia un plan de shock para hacer frente al brote. Hasta anoche, el proyecto no era más que eso: una iniciativa en análisis.