martes, 10 de marzo de 2009

No se salva nadie: la casa de Los Simpsons, ejecutada por impago.


En la última emisión de la tira, la familia más conocida del mundo animado sufre las consecuencias de la crisis “subprime”.

Prototipo de la familia media estadounidense, Los Simpsons no podían estar ajenos a la crisis que asola al país del norte: se convirtieron en una víctima más de la crisis “subprime”.

En el episodio emitido el domingo último, por la cadena Fox, la familia de Homero pierde su casa por impago de la hipoteca, haciendo una parodia de la crisis de las hipotecas basura o “subprime” y del drama que viven actualmente miles de familias en este país.

Los Simpsons reciben una carta comunicándoles la revisión de su hipoteca a tasa variable, un día después de haber celebrado una gigantesca fiesta de carnaval financiada con el segundo crédito sobre su casa.

En Estados Unidos, es posible obtener un tipo de hipoteca llamada “home equity” y que permite al propietario acceder a la cantidad ya pagada al banco por su vivienda si necesita dinero en efectivo.

Esta práctica provocó que muchas personas utilizaran durante años su propiedad como “cajero automático” y, al igual que en el capítulo de Los Simpsons, la “fiesta” terminó y muchos acabaron debiendo al banco una cantidad superior a la solicitada inicialmente.

Como les ha ocurrido a millones de familias en EE.UU., los Simpsons descubren, además, que la revisión de tasas de su hipoteca dispara la cuota mensual hasta una cantidad astronómica e imposible de pagar y acaban perdiendo la casa en una subasta pública.

Finalmente, la casa de acaba en manos de Ned Flanders, el altruista a la vez que denostado vecino de Homero Simpsons, que compra la casa por 100.001 dólares y se la alquila a sus antiguos propietarios para no dejarlos en la calle.