domingo, 15 de marzo de 2009

En provincia, Alberto Fernández quiere recuperar la mística del kirchnerismo.



El ex jefe de Gabinete Alberto Fernández desembarcó ayer en la provincia de Buenos Aires con una agrupación política a la que denominaron 27 de Abril. Buscará recuperar la mística perdida y crear un espacio de reflexión crítico.

A casi ocho meses de haber renunciado a su cargo al frente de la Jefatura de Gabinete del Gobierno nacional, y tras mantener un perfil relativamente bajo, finalmente ayer Alberto Fernández terminó desembarcando en la provincia de Buenos Aires, para encabezar el lanzamiento de un armado político del que participarán legisladores, concejales e intendentes provinciales alineados con el kirchnerismo.
El lanzamiento del Movimiento 27 de Abril –cuyo nombre está inspirado en la fecha en que Néstor Kirchner fue electo presidente de la Nación– se realizó en el Hotel Corregidor de La Plata y contó con la presencia de parte de los integrantes del armado, como los intendentes de San Miguel, Joaquín de la Torre; de Bragado, Aldo San Pedro, y de Luján, Graciela Rosso. También estuvieron el vicepresidente de la Legislatura bonaerense; el secretario general de la CGT regional, Julián Domínguez, Carlos Quintana, y los diputados Malena Rivas, Pablo Garate y Daniel Rodríguez, además de Gustavo Grasso, jefe de gabinete del Ministerio de Educación bonaerense, entre otros.

En un breve documento elaborado para la ocasión, los convocantes manifestaron que se proponen articular un espacio “reflexivo, tolerante y armónico con los tiempos que vive nuestro país y el mundo”, y tras reconocerse kirchneristas, advierten que esa fuerza cobija a sectores con distintos matices y metodologías “con los que tenemos nuestras discrepancias o no sentimos que nos representen cabalmente en nuestro compromiso militante”, pero al mismo tiempo reconocen “que el objetivo común es la consolidación de un proyecto”.

En relación con el nuevo armado, Alberto Fernández manifestó que ve “con preocupación el alejamiento de las bases que le dieron origen a este proyecto en 2003” y confesó que su objetivo es reconstruir una alianza progresista “que tenga a Aníbal Ibarra como eje central” en la Capital Federal para enfrentar al macrismo, y a su vez volver a vincular a los sectores progresistas que hoy dudan en seguir apoyando al gobierno de Cristina Fernández.

El ex jefe de Gabinete agregó que en el peronismo “no estamos todos los que somos ni somos todos los que estamos”, al tiempo que dejó en claro que no se trata de juntarse “sino de vincular a aquellas visiones parecidas”; además reconoció que no le parece razonable “estar junto a Barrionuevo, Saadi o a Rico en la provincia de Buenos Aires”.

Consultada por Buenos Aires Económico, la diputada Liliana Di Leo, una de las principales referentes del Movimiento 27 de Abril, afirmó que “con el armado queremos apuntar a que este proyecto continué en el 2011”, y que no haya después un gobierno de derecha que gobierne la Argentina “por lo que tenemos que volver a ser los que éramos, los transgresores, los que modificamos cosas, que pensábamos que las estructuras cerradas no servían, que creíamos que además de nosotros, los peronistas, podían existir otros argentinos que coincidían con nuestro pensamiento”.

En relación con el conflicto con el campo, Di Leo manifestó que “alargamos demasiado ese conflicto” y se llegó a “provocar una situación de enfrentamiento dentro de la sociedad, cuando se podría haber tratado de una manera mucho más civilizada, con más diálogo”.

Sobre el desembarco de Fernández en la provincia, dijo que se produce “para darnos una mano” y porque él considera que lo mejor de Kirchner “es que se puso delante de las expectativas y de las necesidades de la gente, cosa que ahora no está pasando” y que con el espacio buscan algo que va mucho más allá de las candidaturas y que tiene que ver con “generar espacios para discutir y reflexionar y para poder manifestar lo que muchos compañeros piensan pero no se animan a decir”.

Di Leo añadió que no buscan contener a aquellos que se quieran ir con Felipe Solá o De Narváez; muy por el contrario, “el que lo decida así, que se vaya”, y agregó que lo que buscan es “recuperar las banderas que en algún punto se han perdido y que le sirven a la gente”, y terminó interrogándose: “¿Por qué las vamos a perder o regalar graciosamente”.