
Mucho se ha escrito sobre el carácter disruptivo que tuvo el peronismo en la escena política argentina, sobre el papel de Eva Perón y su impacto en la experiencia de las mujeres, sobre la relación del Estado peronista con los sindicatos, la iglesia católica y las fuerzas armadas, pero es poco lo que se sabe sobre las relaciones de género durante más de una década y sobre diversas expresiones de la cultura popular.
La elección de las reinas del trabajo formaba parte de un ritual que había sido profundamente modificado en sus sentidos, el del 1 de mayo, e incluía uno nuevo, al menos en sus usos: la coronación de una mujer bella como reina de los trabajadores.
En este trabajo se busca mostrar la relación entre rituales, belleza femenina y acción política durante el período 1948 y 1955, momento en el que formaron parte de la movilización política de los trabajadores y del impulso estatal de los derechos obreros y su bienestar.
Durante los dos primeros gobiernos de Perón. La exhaustiva investigación de Lobato me brindó algunos de los elementos necesarios para construir la mitología personal de Victoria. Estas reinas eran elegidas entre representantes de los sindicatos o de actividades productivas todos los primeros de mayo y mantenían su reinado durante un año. La reina y las princesas viajaban al interior del país, formaban parte del aparato publicitario y del impulso estatal de los derechos y el bienestar de los obreros. Me interesó explorar dramáticamente la combinación de realeza y peronismo, de belleza y trabajo. En la obra, la madre de Victoria fue una de estas reinas. De esta manera, por su historia familiar, Victoria pertenece a un linaje peronista, es literalmente una princesa peronista, pero su presente la encuentra desquiciada, ofreciendo su cuerpo como valor de cambio a un dirigente en ascenso. Ese desgarro es el que la obra procura transitar.