
Son universitarios de alrededor de 25 años. Nacieron, por tanto, treinta años después que la marchita. Clara, estudiante de sociología y Cristian estudia economía.
¿Qué sienten cuando escuchan la marcha peronista?
Clara: Por un lado, me llega por lo que significa el peronismo para muchísima gente, porque representa un movimiento popular. Después, hay un montón de contradicciones. Nunca me emocionó, nunca me terminó de convencer. La asocio con el peronismo más tradicional, con la CGT. Mi abuelo era socialista y totalmente antiperonista, así que lo que él siempre mencionaba eran las características autoritarias del peronismo. Estaba en el Partido Socialista y en el ’55 festejó seguro. Sin embargo, yo no salí "gorila".
Cristian: A mí en parte me pasa lo que a ella y en parte me da bronca. Pienso que la marcha es parte del pasado, y además creo que mucha gente que la canta no tiene demasiada idea de qué se trata. Creo que fue una época en que a la clase obrera le fue muy bien, tenía una participación muy alta en la economía y todos los avances sociales: el poder que tenían los trabajadores a través de los sindicatos. En mi casa siempre se rescataron esas cosas pero también las características más "fachas". Vos escuchás la marcha y percibís ciertas cuestiones muy demagógicas. También creo que hubo un montón de cosas que se pudieron hacer por el excelente momento que pasaba la Argentina, que en ese entonces era un país rico, que pudo industrializarse gracias a eso y no a la capacidad de liderazgo de Perón. Recuerdo una escena de la película de Alan Parker en la que Evita les tira plata a los pobres... Algo de eso creo que hubo. También creo que el país se cerró mucho, aunque en esa época todos los países estaban un poco cerrados.